Trozo de pastel en plato de postre
Glosario

Hambre emocional ¿sabes distinguirlo?

Conseguir unos hábitos de alimentación saludables y equilibrados suele ser uno de los retos cotidianos más difíciles de conseguir. ¿Por qué? Porque muchas veces asociamos el acto de comer con factores emocionales y culturales que «boicotean» nuestra fuerza de voluntad, lo que llamamos hambre emocional.

Quizás te resuene alguna de estas situaciones:

¿Cómo es posible que tenga hambre si acabo de comer?

No puedo evitar comer cuando estoy nervios@

Necesito comer unas galletas específicas, ¡esas y solo esas!

Estas, entre otras, son algunas de las situaciones habituales de muchas personas frente a la comida. Nos muestran que tenemos ganas de comer algo específico relacionado con alguna necesidad distinta de la de reponer energía.

Hambre emocional o ganas de comer

Aprendamos entonces a diferenciar lo que es hambre, de las ganas de comer. El hambre es una señal fisiológica que nos envía el cerebro cuando necesitamos reponer combustible o recargar energías. Cubrirla es vital e indispensable para aportar al cuerpo todos los nutrientes (hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas y minerales) que necesita.

Esta es una función involuntaria de supervivencia. A medida que crecemos, nuestro cerebro aprende y va desarrollando asociaciones emocionales relacionadas con el acto de comer.

El nerviosismo, la tristeza o aburrimiento, son emociones que pueden activar el hambre emocional para compensarlas.

Saciar el hambre puede asociarse a sensaciones de placer, recompensa o castigo, por ejemplo. Somos selectivos cuando escogemos lo que comemos, y ello lo hacemos de acuerdo a las sensaciones y emociones que asociamos a los distintos alimentos.

Como todos sabemos, puede darse el extremo de que la comida se convierta en una adicción, eso ocurre si al comer el cerebro genera sensación de recompensa al comer, que asociamos con sensación de placer. Eso hará que comamos cuando queremos sentirnos bien, indistintamente de si necesitamos comer o no.

Por eso, es muy importante que pongamos atención: analicemos la necesidad de comer, ¿es hambre, o son ganas de comer por otros motivos?
 

Solución al hambre emocional: un estilo de vida saludable

Pero la realidad es que no es tarea fácil, y necesitamos diseñar la vía de ruta y crear balizas que nos ayuden a seguirla y no desviarnos.

¿Cuál es la vía de ruta? Un estilo de vida saludable

¿Y esas balizas? Unos hábitos de alimentación saludables, combinados con rutinas de ejercicio y un buen descanso

 Y para empezar desde ahora mismo, sigue estas recomendaciones:

– Organízate bien para hacer 3 comidas principales al día y los tentempiés de media mañana y media tarde. Evita, dentro de lo posible, comer fuera de estos compromisos con tu comida diaria.

-No pases demasiadas horas sin comer ni beber nada, no más de 4-5 horas, porque si no tu cerebro disparará la señal de alarma para reponer energía y quizás comas impulsiva y desordenadamente.

-Si tienes hambre entre las comidas, asegúrate de que no es sed. Bebe un vaso de agua (u otra bebida ligera y saludable, como un caldo o infusión) y obsérvate. Verás qué en muchos casos, ¡era sed!

-Procura que tu menú diario sea rico en alimentos que incorporen fibra como frutas y vegetales, semillas, cereales integrales, legumbres. La fibra, ayuda a estabilizar los niveles de azúcar en la sangre. Así evitarás caer en las tentaciones que sean consecuencia del hambre emocional.

-Tu menú diario, también debe ser rico en alimentos proteicos (huevos, pescado, legumbres…) que aportan aminoácidos esenciales para nuestro organismo. Algunos de estos aminoácidos son precursores de neurotransmisores que nos dan sensación de bienestar, y por lo tanto, ayudan a saciar el apetito.

-Integra el ejercicio en tu día a día: camina, sube escaleras, desplázate en bicicleta, baila, corre, nada, haz yoga, pilates …Busca una rutina que sea compatible con tus gustos y tu agenda y llévala a cabo. No lo pospongas más y combate el hambre emocional con actividades que te llenaran de endorfinas.

-Duerme suficiente y ordena tus horarios de descanso, porque hacerlo equilibra la relación entre hambre y saciedad.

Cierra las redes sociales… de vez en cuando

 Y… un TIP para l@s fans de las redes sociales: compartir fotos de comida deliciosa está de moda, y en Instagram, Pinterest… vemos imágenes que literalmente nos hacen segregar saliva y estimular los procesos del hambre. Ya ves… quizás sea bueno que dejes de mirarlo entre horas, o al menos, que escojas perfiles de comida saludable, ¡como el nuestro! @gopureapp

Avanzar hacia un estilo de vida más saludable y consciente te traerá muchos beneficios, evitarás problemas, te sentirás mejor, más tranquilo y satisfecho, en tu peso, más equilibrado. Es un camino de bienestar y autoconocimiento, en el que aprendes a conocerte mejor y ser más dueño/a de tu vida y de tu destino.

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Pilar está especializada en nutrición energética y cocina terapéutica. Lleva más de 20 años enseñando y divulgando sobre hábitos de alimentación saludable y es autora de varios libros de éxito. Con su experto acompañamiento, es fácil integrar los cambios que puedan parecer difíciles.

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