Gofre con azúcar y frambuesas
Manual de ingredientes,  Nutrición

Azúcar en los alimentos ¿sabes distinguirlo?

¿Conoces bien el azúcar? ¿Sabes encontrar el azúcar en los alimentos? Todos identificamos que es dulce, que hace que algunos platos resulten mucho más apetitosos, que es fuente de energía rápida, que engorda.….pero también escuchamos a menudo que lo consumimos en exceso y que su consumo no está indicado para mantener la buena salud.

¡Vamos a ver qué hay de verdad en todo ello!

El azúcar de mesa es un hidrato de carbono simple que se obtiene de la caña de azúcar o de la remolacha llamado sacarosa. Es un disacárido, es decir, está formado por dos moléculas, una de glucosa y una de fructosa.

Los azúcares tienen en común su fácil digestión y rápida absorción debido a su estructura poco compleja.

El azúcar tras ser consumido

Durante la digestión, las enzimas digestivas del intestino delgado rompen los enlaces que unen las moléculas del azúcar con facilidad. Esto permite que estas se puedan absorber con rapidez. Al absorberse, el azúcar pasa a la sangre, elevando los niveles de glucosa en sangre.

Como respuesta, la insulina secretada por el páncreas ayuda a distribuir la glucosa a las células de nuestro organismo para producir energía o almacenarla en el hígado como reserva.

El consumo limitado de azúcares (especialmente si provienen de frutas frescas) no tiene efectos nocivos. Sin embargo un abuso en su consumo está relacionado con inflamación y enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y la enfermedad cardiovascular.

Comer demasiado azúcar: qué ocurre?

Cuando consumimos azúcar en exceso, este es absorbido rápidamente por el intestino y pasa a la sangre, provocando un aumento de la glucemia (glucosa en sangre).

Esta subida repentina del azúcar estimula la respuesta del páncreas, que secreta insulina. Esta hormona es necesaria para retirar el exceso de glucosa en sangre, haciendo que esta pase al interior de las células.

Azúcar y Diabetes

Un consumo constante de azúcar requiere una secreción excesiva y constante de insulina para mantener la glucemia estable. Con el tiempo, las células se vuelven insensibles al estímulo de la insulina.

Esto implica que su efecto se ve disminuido, por lo que los niveles de glucosa en sangre se mantendrán altos. Esto se conoce como resistencia a la insulina y es la fase previa a la Diabetes Mellitus tipo 2.

Azúcar y Obesidad

La principal consecuencia es el aumento de peso y de la grasa corporal. Tras una ingesta excesiva de azúcar, obtenemos energía más que suficiente para nuestras células y para rellenar las reservas de glucógeno del hígado.

Así, el exceso de glucosa que aún queda en circulación en la sangre empieza a almacenarse como grasa. La grasa visceral, aquella que se acumula alrededor de los órganos, es la más nociva ya que contribuye a la aparición del síndrome metabólico.

El síndrome metabólico se caracteriza por una elevación de los triglicéridos, el colesterol y la presión arterial y predispone a la enfermedad cardiovascular.

Azúcar y enfermedad cardiovascular

El exceso de azúcar en la dieta es además un contribuyente a la enfermedad cardiovascular. La glucosa que permanece en la sangre por la inacción de la insulina daña las vasos sanguíneos. Esto acelera la aparición de arteriosclerosis y empeora el riesgo de enfermedad cardiovascular.


Cantidad de azúcar en los alimentos

En nuestra dieta podemos encontrar la mayor parte del azúcar en los alimentos procesados y ultraprocesados. Estos suelen ser productos no frescos que han sido sometidos a varios procesos industriales que aumentan su estabilidad. Mediante la adición de azúcares, grasas y sal se alarga su vida útil y la fecha de caducidad.

Como ya sabrás, la fruta tiene una cantidad importante de azúcar. Sin embargo, el efecto del azúcar de la fruta no es el mismo que el azúcar “de mesa”.

El azúcar de la fruta se encuentra rodeado de fibra, que en el momento de digerirse, arrastra consigo parte de estos azúcares. También se ha demostrado que la fibra que contienen hace que te sientas saciado antes.

Por el contrario, los productos con azúcar añadido suelen ser muy palatables (agradables por su textura y sabor). Es por ello que es dificil no consumirlos en gran cantidad y sin control, sin llegar a sentirte lleno.

Algunos de los productos procesados ricos en azúcares son: cereales de desayuno, galletas, bollería, caramelos, refrescos azucarados, zumos de fruta, mermeladas. También hay que vigilar con algunos productos lácteos y salsas ya preparadas.


Azúcar en el etiquetado: aprende a distinguirlo!

Analizar el etiquetado de los productos a la hora de hacer la compra es una de las formas más efectivas de controlar nuestro consumo de azúcar.

Sin embargo, la industria alimentaria utiliza una gran variedad de nombres para camuflar el azúcar en los alimentos, por lo que puedes pasar ingredientes por alto sin saber que se tratan de azúcares…¿Sabes identificarlos?

Algunos de los nombres con los que se declaran los azúcares en el etiquetado son: sacarosa, fructosa, maltosa, dextrosa, maltodextrina, lactosa, galactosa, miel, agave, melaza, sirope, caramelo, jarabe, azúcar de remolacha, néctar o almíbar.

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